Ponerse de acuerdo en cómo se quiere educar a los hijos no siempre es fácil. Cada madre y cada padre carga con su propia mochila: su historia, sus miedos, expectativas y creencias sobre lo que es educar de la “mejor manera”.
Detrás de estos desacuerdos, casi siempre hay dos personas que quieren hacerlo bien, pero desde lugares distintos. El problema no es pensar distinto. El problema aparece cuando las diferencias se traducen en mensajes contradictorios para el niño y la incoherencia se vuelve constante, lo que puede generar conflictos en la pareja y consecuencias en los hijos.
¿Qué consecuencias puede tener en los hijos?
Cuando los mensajes de mamá y papá no son coherentes, los niños pueden:
- Sentirse inseguros o confundidos, al no saber con claridad lo que se espera de ellos.
- Mostrar problemas de conducta, probando límites constantemente.
¿Cómo se pueden manejar los desacuerdos de crianza?
- Compartir valores comunes
Tener claros algunos valores, puede facilitar la coherencia y permite acordar lo básico. Algunas preguntas útiles que pueden invitar a esta reflexión:
- ¿Qué tipo de adultos nos gustaría ayudar a formar?
- ¿Queremos educar desde el respeto o desde el miedo?
- ¿Valoramos más la obediencia sin cuestionamiento o que aprenda a autorregularse?
- Acordar mínimos claros
No hay que estar de acuerdo en todo, pero si en normas básicas y consecuencias claras, lo que ayuda a crear un entorno seguro y predecible para el niño.
- Resolver desacuerdos en privado
No desautorizar al otro progenitor delante del niño, cualquier diferencia es mejor hablarla en privado.
- Negociar y ser flexibles
No hay una única forma correcta de educar. Lo importante es dialogar, negociar y respetar los acuerdos para establecer cierta coherencia.
Los niños no necesitan que mamá y papá sean iguales, pero sí que sean equipo. Si necesitas acompañamiento en la crianza, no dudes en escribirnos: info@iluminapsicologia.com
Mª Gabriela Palma
Psicóloga Sanitaria M-40285